Temporal y necesario
Me tomo entre sus manos y al
verme dijo: “Hoy inicias el viaje donde te convertirás en lo que desde el
principio estabas destinado a ser, tienes todo lo necesario dentro de ti, nada
te faltará, cada día yo cuidaré de ti; después de este lapso temporal pero
necesario, vas a crecer, tu influencia será sombra para los que buscan refugio
y cada día, darás frutos. Tu presencia será visible desde muchos lugares,
admirada por muchos, criticada por otros, pero, aunque vengan vientos y
tempestades prevalecerás”. Luego de esto me sujeto fuerte y al bajar hacia el
suelo pude ver que estaba en un hueco y de pronto, todo se volvió oscuro, mucha
tierra cayó sobre mí y finalmente la oscuridad se instauro.
Algún tiempo pasó y un día vi la
luz de nuevo, al alrededor todo parecía estar listo esperando mi llegada,
aunque no entendía bien como, me sentía diferente, ya no era igual; empecé a
sentir nuevas capacidades, más fuerza y muchas ganas de crecer, todo lo que
antes había vivido me impulsaba hacia un destino nuevo, incierto pero también
deslumbrante, cada día me regalaba un aumento en mis recién adquiridas
facultades y sobre todo ganaba altura.
Muy puntual y alegre lo veía
llegar cada día, siempre me aportaba justo lo
que necesitaba y aunque mi corazón seguía dolido por haberme dejado enterrado
en la oscuridad, donde sentí morir; en contraste lo que recibía me ayudaba a
continuar la nueva travesía.
Una tarde me percate que mi
altura ya me permitía ver por encima de la cerca, ese día Él se acercó de nuevo
con una sonrisa y rasgos de triunfo, pude ver que admiraba algo en mí, era el
primer brote. Finalmente eso que había tomado tiempo en crearse desde mi
interior y que me daba orgullo nos hizo hablar de nuevo.
“Hoy te has convertido en un irreversible
monumento de esperanza, de mis manos saliste y sé, que quizás pensaste que te
había olvidado en ese lugar oscuro, pero realmente te lleve hasta allí no para
enterrarte, sino para plantarte y que tu única opción para continuar fuese
dejar de ser semilla y convertirte en este árbol con buenas raíces, frondosas
hojas que hoy sirve de sombra a muchos otros y como era de esperarse, de todo
lo que había dentro de ti están brotando los primeros frutos. Necesito que
sepas algo, Yo nunca te abandone, mientras estabas en la tierra, te di agua y
nunca te falto la luz, te hablaba y animaba, porque sabía que este día
llegaría, creciste, eres admirado y ahora nada te detendrá, permanentemente alimentarás
a otros, sin embargo mi trabajo contigo no se acaba, siempre estaré cerca para proveer
lo que haga falta y retirar de ti, lo que ya no te sirva; Necesitabas renunciar
a ser semilla para constituirte en lo que eres ahora, un árbol.”
Aunque comenzaste con poco, terminarás con mucho.
Job 8:7 NTV
Tres meses después de la cirugía,
durante el primer control médico, recibí una noticia devastadora, los recientes
malestares que me afectaban en la zona operada, era la reaparición del cáncer y
según el doctor, esta vez se había convertido en algo agresivo que ameritaba de
manera inmediata un tratamiento largo y radical; tanto así, que me refirió
enseguida a otros nuevos especialistas y con carácter de urgencia, exhortándome
a que fuera al día siguiente a verlos.
Reconozco que me sentí como esa
semilla, la interrogante hacia fuerte ruido en mi mente ¿qué paso con todas
esas palabras que Dios me había dado?, ¿cómo es qué ahora debía volver al
hospital y por tiempo indefinido?, ese fue mi paso por la oscuridad.
Durante casi dos años de batalla
por mi salud, enfrente muchas pruebas, dificultades y amenazas a mi sobrevivencia,
pero lo que nunca falto fue la provisión de Él; medicinas, alimentos
especializados para mi dieta, apoyo económico, todo el amor de los familiares
que se sumaron hombro a hombro con mi recuperación, las innumerable muestras de
afecto de los amigos y allegados, el excelente trato de los médicos y
enfermeras y por su puesto lo más importante una buena porción de palabra que
me sostenía cada día.
Al terminar mi último ciclo de
quimioterapia me identifique con la historia de la semilla y el sembrador. Con
el tiempo comprendí que lo anterior no fue permanente. Era temporal, pero
necesario y me convirtió en lo que hoy gracias a Dios Soy. Un sobreviviente.



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