Con toda bendición

Con toda bendición

Cuando cumplí quince días de haber terminado la Radioterapia el cual fue el tratamiento más fuerte que he recibido hasta la fecha, comprendí que la recuperación sería un proceso lento y debía tener cuidados especiales ya que mi voz y garganta estaba tan afectada que no lograba pronunciar palabra y mi dieta seguía siendo de líquidos y licuados, a pesar que me apetecían muchos alimentos no conseguia el sabor de ninguno por lo afectada de mis papilas gustativas, así que esos días me sirvieron para desarrollar la degustación por el olfato y aprender a saborear mentalmente; seguro suena algo ilógico pero en el paso de adaptación que sufre el cuerpo después de una terapia tan compleja esa es una habilidad que se logra en el transcurso de la mejora.

Recuerdo que ese día tuve que caminar en compañía de mi esposa a realizarme unos exámenes de laboratorio  y de pronto al recorrer los escasos 500 metros de trayecto habitual me fije que hacía una espléndida mañana soleada, con pocas nubes, temperatura fresca y hasta viento moderado, todo lo verde cobraba vida y los distintos matices de la trama urbana estaban más vívidos que antes por la radiante luz; sin embargo había un auto accidentado en la vía por alguna falla mecánica lo que hizo que una joven pareja se disgustara por aquel imprevisto que indudablemente le entorpecería la agenda de ese lunes, ya en el momento que venía de regreso pude ver alguien que esperaba el transporte público y por lo abarrotado de personas en su interior no se detuvo por lo que esta persona también se disgustó y expresó su enojo con una serie de palabras muy groseras e inmediatamente su rostro se torno con enojo. Todo esto me hizo percibir que al parecer el único que disfrutaba de un día como ya lo describí en ese trayecto era yo, a pesar de no poder hablar, acabando de ser inyectado y con limitaciones para comer aun no podía comprender como a nadie de los que estaban en mi trayecto podia no agradarles un dia como ese.

En la lógica parece una paradoja que quien menos tiene razones para alegrarse por algo tan cotidiano y esta mas lejos de modificar su realidad lo estuviera y los que podian cambiar sus circunstancias con acciones simples eran los más disgustados.

Inmediatamente recorde algo que me ayudo a entederlo y es que la alegria no puede ser alimentada de manera permanente por agentes externos, yo creo que su origen proviene de un lugar distinto; el hecho de creer que hace tiempo alguien envio sobre mi toda clase de bendiciones sigue siendo la razon de percibir lo exterior como bueno y agradable mas alla de lo temporal.



A veces hay hechos que parecen contrarios a mi destino pero nunca olvido que el plan de Dios está predestinado para que sea bendecido con todo lo que haga falta. Por eso sigo hacia adelante aun si parece improbable ganar, continuo teniendo presente no dejar de creer, porque para Él no hay nada imposible.

"Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues en Cristo nos ha bendecido en los cielos con toda clase de bendiciones espirituales”. Efesios 1:3 DHH

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