El golpe más fuerte que intento derribarme solo consiguió que me levantara más firme que antes.
Uno de mis grandes miedos era padecer cáncer, algunos años antes
mientras hablaba con mi suegra sobre un amigo de ella que había fallecido de
esa enfermedad me sentí terriblemente impactado por la historia de sufrimiento
y dolor que ese hombre tuvo que soportar hasta que su vida expiró. Así que
cuando este mal llegó a mí vida no era de esperar que la sola noticia me
intentara derribar, pero el plan de Dios era diferente.
Tras casi dos años de lucha para recuperar mi salud, vivo intensamente
cada enseñanza que esa temporada me dejo y estoy consciente que perdí un tercio
de lengua, una parte de mi trapecio izquierdo, todos los ganglios del lado
derecho de mi cuello, perdí cabello, sensibilidad en mi piel y hasta mi
voz cambio. También reconozco que todo
eso ya no me hace falta porque estoy firme y de pie caminando sobre mi propósito
y este es el mejor lugar donde puedo estar.
Faltando pocos meses para el lanzamiento de mi libro, “Los
cuatro pilares de mi sobrevivencia” puedo sentir como nada perdió sentido y
ahora todo tiene más valor, gracias a Dios por poner personas a mi lado que me hicieron ver una verdad tan
fuerte que aun teniéndola de frente no se me hacía evidente; el proceso para
crear este producto aún no ha terminado.
Dios empezó el buen
trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo irá perfeccionando hasta el día en
que Jesucristo vuelva. Filipenses 1:6 TLA



Comentarios
Publicar un comentario