La carta que nunca envié


Cuando por fin comprendí lo que significaba estar enfermo de cáncer supe casi de inmediato que la vigencia del tiempo ya no era como antes, quizás hasta ya tenía fecha de expiración. Recuerdo que esos días nació en mí una necesidad casi angustiante por querer decir todo lo que en años no había dicho a las personas que amo y aprecio y todo contra el reloj.

Antes de tomar el avión, que me llevaría a mi cita con el cirujano, empecé a escribir una carta y hace poco revisando una maleta la conseguí y me sorprendió leerla tantos años después y lo que más llamó mi atención, es que cuando comencé a redactarla, la idea original fue hacerla para alguien muy cercano y para ese momento me prometí que pasara lo que pasara debía enviarla, sin embargo nunca paso.

Este es el contenido de mi carta. “No sé cuándo leerás este manuscrito, pero antes que nada te pido perdón por todo el tiempo que desperdicie no reconociendo la importancia de lo que estaba ante mis ojos, disculpa por usar más horas y tantos días en lo trivial y no en lo trascendental. Sé que hubo oportunidades que nunca considere, solo para no invertir mi tiempo en ideas que a simple vista no tenían mucha lógica, todo esto como consecuencia de mi empeño por la perfección, olvidando que se aprende más de un error que en cien clases de cátedra.

Excúsame por las expresiones de amor que no tuve, por las lágrimas que nunca salieron a luz ante esa situación que tanto daño y dolor te causó. En verdad siento no haberte dado más risas y más alegrías, pero es importante que sepas lo mucho que disfrute cada instante de esos planes y sueños, incluso los que al final no se cumplieron. De lo improvisado, quedaron recuerdos que nadie podrá borrar.

Sé que ahora mismo parece que todo fuera el final y para ser sincero contigo no sé si realmente lo es, pero necesito que sepas que ya no tengo miedo, sé que al principio tuve un gran temor y es normal ¡no todos los días te enteras que estás enfermo y que puedes morir con tan solo 34 años! pero ahora mismo estoy en paz con Dios. Al llegar de este viaje me espera una cirugía muy fuerte donde literalmente me van cortar parte mi lengua y dicen los doctores que también deben hacer una incisión en el cuello; en resumen, creo que eso traerá cambios en mi físico y lo más fuerte es, que según hasta puedo perder el habla, sin embargo hace días dejó de importarme eso, porque en medio de todo recordé lo que me dijo el médico que me diagnóstico, según él, este cáncer tiene muchas probabilidades de sobrevivencia y eso hizo nacer en mi la esperanza, una que alimento día tras día con mi fe, aguardando con optimismo.

Quiero aprovechar estas líneas para prometerte que tan pronto esto pase, voy a dedicar más tiempo a oír tus consejos y a no emprender  más proyectos sin antes saber si los apruebas o si van de acuerdo al propósito de nuestra vida. Te llevaré a ese lugar que siempre quisimos ir, no me refiero a lo físico, sino más bien a una estancia en el tiempo, donde con muy pocas cosas, se logra la máxima riqueza. Reconozco que en el pasado me equivoque llenándote con muchos objetos, cuando realmente nada de eso es necesario, lo siento  pero no te había comprendido aún, ahora cuando la tormenta pase te aseguro que buscaré cada día hacer lo verdaderamente importante y no vivir para complacer a los demás, y aunque muchas veces me no acerté en el blanco, sé que de esto obtendré un aprendizaje que nos hará más fuertes y más unidos.

Además, quiero decirte que si salimos vencedores de esta terrible situación, entonces seremos como esa espada procesada y fuerte que después de tantos golpes y calor queda  lista para obtener la victoria durante cualquier batalla.

Te espero al otro lado del puente, con los brazos abiertos para celebrar nuestra nueva vida y llevar un nuevo mensaje a los demás, agradecidos con Dios, quien siempre ha estado a nuestro lado, para darnos su provisión y protección, el poder contarlo será la prueba de su amor.

Hace días cuando leí esta carta por segunda vez, después de algunos años, descubrí que no la envié porque aun cuando mi intención era comunicarme con otros, en las dos primeras líneas supe que realmente el destinatario debía ser yo. Recuerdo que la guarde para el futuro, aguardando que este tiempo llegara.

Hoy cada palabra cobra sentido y luego de ser procesado y orientado de acuerdo a mi propósito, afirmo con mucha seguridad que ser un sobreviviente es un milagro y lo celebro cada día al despertarme junto a mi familia, respirar aire y poder hablar. Mi determinación será darlo a conocer. Reconociendo siempre que para Dios no hay nada imposible.



Jeremías 32:17

17 ¡Oh Señor Soberano! Hiciste los cielos y la tierra con tu mano fuerte y tu brazo poderoso. ¡Nada es demasiado difícil para ti!

Definitivamente algo bueno va a salir de esto!


Comentarios

Entradas populares