A veces los errores son aciertos pero a destiempo


Unos lo llaman destino, otros suerte pero yo decidí creer que es propósito; un día asistí a una entrevista laboral y aunque una parte de mi estaba consiente que no había oportunidad en esa empresa por lo diferente a mi carrera la otra parte decidió ir solo para comprobar si era cierto.

Al llegar a la recepción me di cuenta por el número de personas convocadas que tomaría algunas horas la espera así que mientras pasaba largo rato me terminé convenciendo que ese viaje había sido un error, es más uno grave por la pérdida de tiempo.

Pero de pronto durante la espera empecé a repasar las etapas de mi tratamiento médico y como eso había impactado en varias áreas de mi vida y empezaron a llegar unas oleadas con razonamientos muy interesantes sobre el temor y el miedo, la actitud correcta ante las adversidades, la constancia y lo valioso de cada experiencia vivida; así que me tomé la libertad de escribir cada palabra y reflexión que me llegaba y todo eso se transformó en lo que hoy lleva por título “los 4 pilares de mi sobrevivencia” (prometo escribir de ellos en la próxima) lo curioso es que cada vez que me ha tocado exponer sobre ello en público o privado las impresiones de mis oyentes son las mismas y termino por darme cuenta lo importante que fue esa ocasión y como esas disertaciones han logrado ser claves al momento de contar mi testimonio.



Ahh casi lo olvidaba, dos horas después cuando al fin término la espera y llego mi turno irremediablemente supe que no había calificado en el puesto que ofrecían pero pude concluir con varias hojas de manuscritos muy valiosos en mis manos que “a veces los errores son aciertos pero a destiempo”.

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