Pilar I


Los cuatro pilares de mi sobrevivencia - Pilar I




La tarde que fui a buscar el resultado de la biopsia camine hasta el consultorio con sospechas pero sin preocuparme de más y al recibir la noticia mis pensamientos se redujeron a la dimensión de aquel espacio, todo mi mundo se detuvo, mis planes se derrumbaron y finalmente cuando logre salir caminaba tratando de comprender la magnitud del diagnóstico de Cáncer.

Esa noche después de una larga conversación con mi esposa sentí como el temor me estaba invadiendo y al día siguiente ese mismo sentimiento me impulso a realizar acciones buscando la forma de luchar y todo a una velocidad que superaba muchas veces la capacidad de respuesta de los demás actores, todo parecía ir avanzando en una carrera contra un rival invisible pero presente. Días después cuando llego el momento de realizarme la tomografía la cual según los médicos era la que determinaría el avance de la enfermedad en los demás órganos, todo cambio.

Acudí por la mañana al centro médico pero en la tarde ya algo dentro de mi había ocurrido; finalmente apareció el miedo, será quizás porque el resultado de aquel examen podía definir o sentenciar mi futuro. Recuerdo muy bien asa tarde ya que por primera vez desde el día del diagnóstico lloré largo rato y por más que trate de visualizar los siguientes pasos buscando consuelo mi mente no imaginaba el mañana, un bloqueo se apodero de mí y finalmente todo se detuvo. Entre tanta incertidumbre y paralizado casi por completo llego a mí de manera especial un mensaje.

Ese domingo estaba en Casa de Oración Cristiana, la iglesia donde asisto en Ciudad de Panamá y después de escuchar por casi una hora sucedió lo que tanto esperaba, de manera casi teledirigido el mensaje que compartían era una espléndida predicación sobre el miedo y fue tan revelador cuando me dejo saber que aunque mi tránsito por el camino de la vida no era el más alentador aquel vendaval seria pasajero y lo más importante es que descubrí que Dios estaba conmigo no solo para acompañarme sino que paso a ser una guía definitiva hacia un tiempo mejor, conocer esa verdad y apropiarme de ella me llevo a un plano diferente y me dejo el primer pilar.



“Es normal sentir temor pero tener miedo es mi decisión”

Cuando llego el tan esperado resultado fue una grata sorpresa saber que la enfermedad estaba en etapa cero, entonces había recibido con aquel informe médico un  80 % de probabilidades de supervivencia y en la ausencia del miedo todo comenzó a tener sentido.


La lectura en la cual estaba basada la predicación y que me regaló este pilar es  “Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan”. Salmo 23:4 NTV

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